La crisis de la mediana edad de las mujeres: por qué la vida necesita un reinicio después de los 35 años

Foto: de fuentes abiertas

Crisis de la mediana edad en la mujer: cómo reconocerla y apoyarse

Fuente:

A los 40 años, muchas mujeres se encuentran en un estado extraño: tienen una familia, su carrera está consolidada, su vida cotidiana está afinada, pero hay un vacío en su interior. Sin embargo, tienen la sensación de que algo va mal. La reflexión constante sobre el significado de sus propios actos y la inquietante pregunta de si éste es el límite de todos los logros, se convierten en sus compañeros diarios. Es importante darse cuenta de que tal estado no es un capricho aleatorio ni un signo de un trastorno depresivo. Son manifestaciones clásicas de la crisis de la mediana edad, que en la vida de una mujer tiene una especificidad y unos rasgos característicos únicos.

Qué ocurre en tiempos de crisis

Antes de cumplir los cuarenta, la mayoría de las tareas fundamentales ya se han cumplido o están en vías de cumplirse. Se ha determinado la trayectoria profesional, se ha resuelto la cuestión de la vivienda y ya se ha aclarado la situación con la paternidad: los hijos han crecido o es evidente que no habrá ninguno. Llegados a este punto, se plantea la cuestión de los puntos de referencia ulteriores.

Uno se enfrenta por primera vez a un sentido muy real, no teórico, de las limitaciones temporales. Uno se da cuenta de que la mayor parte del camino ya se ha recorrido, y mucho de lo que se ha dejado «para más adelante» puede que nunca se haga realidad.

Es una época de dura comparación de las ilusiones juveniles con los logros reales. Si a los veinte años el futuro parecía un campo ilimitado de posibilidades, a los cuarenta vemos resultados concretos, a menudo bastante diferentes de los brillantes planes que hicimos en nuestra juventud

El famoso psicólogo Erik Erikson interpretó este periodo de la vida como una confrontación entre la capacidad de crear y transmitir experiencias a la siguiente generación y un deprimente sentimiento de estancamiento, cuando todo lo que nos rodea parece carecer de sentido.

Por qué llega la crisis de los 40

Bases fisiológicas del cambio: la influencia de las hormonas

Principalmente debido a la influencia de las hormonas. La agitación interior de las mujeres durante este periodo suele verse agravada por la perimenopausia, la etapa especial que precede a la menopausia. No se trata sólo del desvanecimiento de la función reproductora, sino de una verdadera tormenta biológica asociada a una reestructuración global de todo el organismo.

El estrógeno desempeña aquí un papel especial. Esta hormona interactúa directamente con la serotonina y la dopamina, sustancias que nos proporcionan sensaciones de alegría, paz y motivación. Cuando los niveles de estrógeno empiezan a fluctuar o a disminuir, se desencadenan inevitablemente ataques de ansiedad, aumento de la irritabilidad y un profundo malestar emocional.

La situación se complica con transformaciones físicas visibles. El cuerpo empieza a comportarse de forma diferente: el metabolismo se ralentiza, lo que facilita el aumento de peso, y aparecen las primeras arrugas marcadas en el rostro. Para las mujeres que viven en una sociedad que rinde culto a la eterna juventud, esos cambios se convierten en un serio desafío psicológico.

Además, el desequilibrio hormonal suele ser la causa del insomnio. La constante falta de descanso de calidad no hace sino echar leña al fuego, haciendo a las mujeres aún más vulnerables a los estados depresivos y aumentando la sensación de ansiedad general.

Principales factores que provocan un estado de crisis

  • Los cambios en la vida de una mujer suelen convertirse en el detonante de una reevaluación de valores. Hay varias circunstancias clásicas que obligan a una nueva mirada sobre el propio destino:
  • Transformación del papel materno. Cuando los hijos se independizan y abandonan el hogar paterno, las mujeres cuya vida se ha centrado por completo en la crianza sienten un doloroso vacío interior. Por otra parte, para las que no tienen hijos, esta edad supone la constatación definitiva de que la posibilidad reproductiva está casi agotada.
  • Estancamiento profesional. Las carreras profesionales suelen llegar a un punto en el que es imposible seguir desarrollándose o ya no se disfruta. La sensación de «techo de cristal» hace que uno se cuestione agudamente si merecía la pena dedicar tanto esfuerzo al trabajo actual.
  • Crisis de pareja. Tras décadas de convivencia, el ardor del enamoramiento suele verse sustituido por la percepción de la rutina y la costumbre. En el caso de las solteras, este periodo puede ir acompañado del temor a no encontrar un ser querido en el futuro.
  • Cambio generacional. El envejecimiento o la pérdida de los padres se convierte en un doloroso recordatorio de la fluidez del tiempo. Es el momento en que una mujer se da cuenta de repente de que ahora pertenece a la generación de más edad y de que le espera su propia e inevitable vejez.
  • Vulnerabilidad física. Los primeros signos de una enfermedad crónica o de un declive general de la resistencia corporal hacen sentir las limitaciones de los recursos corporales. El cuerpo, que antes no requería una atención especial, empieza a exigir cuidados y recuerda los límites físicos reales.

Cómo se manifiesta la crisis de los 40

El periodo de crisis suele ir acompañado de estados emocionales específicos difíciles de ignorar.

La mujer se ve cada vez más visitada por pensamientos sobre la idoneidad de su modo de vida. Surgen dudas sobre la corrección de decisiones anteriores y la dolorosa pregunta de si realmente ha cumplido sus verdaderos deseos y no las expectativas de otra persona.

Aparece un deseo compulsivo de dejarlo todo en el pasado, cambiar de residencia o profesión y empezar la vida de cero. Estos sueños de una realidad diferente pueden llegar a ser muy detallados y frecuentes.

Existe un agudo sentimiento de envidia hacia la generación más joven. No está causado por su apariencia, sino por la disponibilidad de tiempo y la posibilidad de cometer errores o cambiar radicalmente de camino.

Las personas más cercanas empiezan a causar irritación desmotivada. Parece que un hombre o una pareja se han vuelto completamente ajenos e insensibles, los hijos muestran ingratitud y los deberes profesionales se convierten en una pesada carga.

La nostalgia de los viejos tiempos se convierte en un telón de fondo constante. Los años pasados parecen mucho más vivos, llenos de energía y contenido genuino, en comparación con la gris ordinariez actual.

Cómo superar la crisis de los 40

Para superar este difícil periodo con dignidad, es importante cambiar la forma de ver tus propias experiencias:

El primer paso hacia la recuperación es admitir honestamente: «Estoy en crisis». No hay que avergonzarse de ello, ya que es una etapa natural del desarrollo que experimentan muchas mujeres en todo el mundo.

Evita destrozarlo todo en el momento álgido de la emoción. Pasos como una liberación repentina o la ruptura de un matrimonio pueden estar justificados, pero sólo después de haberte calmado y sopesado todo. Date la pausa que necesitas.

En lugar de cambiar nada inmediatamente, intenta comprender las causas subyacentes del malestar. ¿Qué es exactamente lo que te causa dolor? ¿Qué te falta para ser feliz? Lleva un diario de observación o consulta estas cuestiones con un asesor.

En lugar de una revolución masiva, elige el camino de la evolución gradual. Prueba un nuevo agarre, visita un lugar atípico o realiza un breve curso de formación. Esto te permitirá probar la nueva realidad sin correr riesgos innecesarios.

Tu salud mental está estrechamente ligada a tu salud corporal. Asegúrate de hacerte análisis hormonales, establecer una rutina de descanso y añadir actividad moderada. Un cuerpo sano ayudará a tu psique a sobrellevar la carga.

Socializar con otras mujeres de más de cuarenta años puede ser un auténtico salvavidas. Darte cuenta de que no estás sola con tus problemas y compartir tus experiencias te da fuerzas.

Cuándo buscar ayuda

Debe consultarse a especialistas cuando la autosuficiencia resulte insuficiente.

  1. Si siente una profunda apatía, ha perdido el interés por cualquier actividad y la vida parece carecer por completo de sentido.
  2. Cuando siente un impulso irresistible de tomar una decisión impulsiva que podría destruir su estabilidad financiera o su vida personal.
  3. Cuando la ansiedad y la incertidumbre se convierten en compañeros constantes con los que no se puede negociar.

En estos casos, trabajar con un psicólogo puede ayudar a estructurar el caos mental y encontrar una nueva dirección en la vida. En los casos de manifestaciones clínicas de depresión o trastornos de ansiedad graves, conviene recurrir al asesoramiento psiquiátrico.

El sitio no es seguro. Todos tus datos están en peligro: contraseñas, historial del navegador, fotos personales, tarjetas bancarias y otros datos personales serán utilizados por atacantes.

Share to friends
Rating
( No ratings yet )
Consejos útiles y trucos para la vida diaria