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Un requisito previo para la planta es recuperar suficientemente
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Tu árbol de Navidad (Schlumbergera) ya ha florecido y parece que se puede dejar en paz. De hecho, febrero es un mes clave para esta planta. De cómo la cuides ahora dependerá que se recupere bien de la floración, cómo crezca en primavera y, en definitiva, cómo será su floración el próximo invierno. Homes and Gardens ha compartido importantes consejos para cuidar el árbol de Navidad.
El artículo afirma que aún no se requiere un abonado intensivo ni ninguna otra acción drástica para el jarrón. Pero sí son necesarios ajustes delicados y una observación cuidadosa.
A diferencia de los cactus del desierto, el cactus de Navidad es una epífita tropical originaria de las selvas tropicales de Brasil, donde crece adherida a los árboles con luz brillante pero difusa y aire constantemente húmedo. Sus necesidades reflejan este origen.
En febrero, la planta ya ha gastado una cantidad considerable de energía en la floración y entra en un breve periodo de latencia. El crecimiento se ralentiza, la absorción de agua disminuye y las raíces empiezan a «reajustarse». Cabe señalar que esta pausa es completamente normal, y es aquí donde muchos propietarios cometen el error de estimular la planta. Esto no debe hacerse, subraya el autor, porque febrero es el periodo de recuperación.
1. Comience con una limpieza suave
Una vez finalizada la floración, las flores marchitas suelen permanecer adheridas a las puntas de los segmentos. Retirarlas no cambiará la planta al instante, pero ayudará a dirigir la energía hacia la regeneración y reducirá el riesgo de podredumbre en la base de la flor. Desenrosque con cuidado las flores marchitas en la unión, en lugar de arrancarlas.
2. Revisar el régimen de riego
Uno de los errores más comunes en esta época es tratar el cactus de Navidad como si siguiera creciendo activamente. Durante el periodo de reposo vegetativo, el riego debe ser más moderado: deje que la capa superior del sustrato (unos 2-3 cm) se seque ligeramente y nunca deje la tierra húmeda durante periodos prolongados. En este momento, las raíces absorben la humedad más lentamente, y un riego excesivo puede provocar rápidamente estrés, podredumbre y segmentos arrugados. En caso de duda, es mejor dejar la tierra un poco más seca que demasiado húmeda.
3. Aumentar gradualmente la iluminación
Durante la floración, el cactus de Navidad podría colocarse un poco más alejado de la luz brillante para que las flores estén protegidas. Ahora es un buen momento para considerar dónde colocarlo para que se recupere de la floración.
Lo ideal es trasladar gradualmente la planta a un lugar con luz más brillante pero difusa: una ventana al este con sol suave por la mañana o una ventana luminosa orientada al norte funcionarán bien. Evita el sol de la tarde, que puede quemar los tallos. El aumento de luz en esta fase ayuda a «despertar» los puntos de crecimiento latentes y evita que los brotes se arranquen y debiliten en primavera. Rote la maceta cada pocas semanas para garantizar un desarrollo uniforme.
4. Pode ligeramente la planta
Si la planta parece un poco torcida después de la floración, febrero es el momento ideal para podar ligeramente. Eliminar uno o dos segmentos de las puntas de los tallos más largos fomenta la ramificación, que a su vez crea más puntos para la formación de brotes del año siguiente.
Por lo general, cada segmento cortado producirá posteriormente dos nuevos brotes, lo que se traducirá en una planta más gruesa y una floración más abundante más adelante. Recorta lo mínimo y con criterio. Los segmentos retirados pueden plantarse para producir nuevas plantas.
5. Tómese su tiempo para abonar
Una vez finalizada la floración, puede resultar tentador abonar, pero es mejor ser paciente. La planta aún está en transición y no podrá aprovechar plenamente los nutrientes adicionales. Abonar demasiado pronto suele provocar un crecimiento deficiente o la acumulación de sales en el sustrato.
Espere a que los nuevos segmentos hayan empezado a formarse antes de abonar, normalmente a principios o mediados de primavera.
6. Compruebe las raíces, pero evite trasplantes innecesarios
Febrero es un buen momento para evaluar el estado general de la planta, en particular su sistema radicular. Sin embargo, al cactus de Navidad le gusta estar un poco «apretado» y no necesita trasplantes frecuentes.
Si las raíces no están trenzando fuertemente el terrón de tierra, no salen por los agujeros de drenaje y el sustrato no parece estar agotado, lo mejor es dejar la planta en paz hasta plena primavera. La estabilidad es ahora más importante que la tierra fresca.
7. No se olvide de la humedad del aire
La calefacción puede hacer que el aire sea extremadamente seco, y hasta la planta tropical más resistente lo notará. Si la habitación es seca, prueba a colocar la maceta sobre una bandeja con guijarros y agua, a agruparla con otras plantas de interior o a utilizar un humidificador.
Mantén las plantas lo más alejadas posible de fuentes de calor, rejillas de ventilación y corrientes de aire frío para evitar causarles estrés.
Si haces todo bien con tu planta en febrero, estarás sentando las bases para un crecimiento vigoroso en primavera y una floración espléndida cuando vuelva el invierno.
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