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El tiempo no es el único factor. En concreto, lo que comes antes del postre influye en cómo reacciona tu cuerpo
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El momento de consumo de los postres y su combinación con otros alimentos pueden afectar significativamente a los niveles de glucosa en sangre. Se sabe cuándo hacen el menor daño al organismo. Así lo informa el sitio web Verywell Health.
Comer el postre a primera hora de la tarde
Un estudio publicado en el Journal of Clinical Nutrition descubrió que comer postre a primera hora del día, por ejemplo después de comer o a mediodía, puede provocar menores picos en los niveles de azúcar en sangre que comer los mismos alimentos después de cenar.
Una de las principales razones es el ritmo circadiano o reloj interno. La sensibilidad a la insulina es naturalmente mayor al principio del día y disminuye gradualmente a lo largo del día. Esto significa que, en general, el organismo es más eficiente a la hora de procesar el azúcar durante el día.
En un estudio publicado en la revista » Diabetes & Metabolism», las mujeres que consumían dulces después de cenar presentaban mayores picos de glucosa y una mayor variabilidad de los niveles de azúcar en sangre. Estos efectos se prolongaron incluso hasta la mañana siguiente.
Postre después de una comida equilibrada
El tiempo no es el único factor. En particular, lo que comes antes del postre influye en cómo reacciona tu cuerpo.
Comer hidratos de carbono después de las verduras y las proteínas puede reducir la subida de los niveles de azúcar en sangre después de una comida. Las proteínas, la fibra y las grasas ralentizan la digestión y ayudan a que la glucosa entre gradualmente en el torrente sanguíneo.
Por lo tanto, el postre suele digerirse mejor cuando se come después de una comida equilibrada que incluya:
- proteínas (por ejemplo, pescado, pollo, tofu, huevos o yogur);
- verduras ricas en fibra;
- algo de grasa.
Comer postre con el estómago vacío puede hacer que los niveles de azúcar en sangre aumenten más rápidamente.
Elige bien el postre
Los postres con un índice glucémico más bajo provocan un menor aumento de los niveles de azúcar en sangre que los dulces muy refinados, sobre todo si se consumen a última hora del día.
Algunos ejemplos de los mejores postres son:
- yogur sin azúcar con bayas y nueces picadas;
- chocolate negro combinado con frutos secos;
- pudin de chía;
- fruta con pasta de frutos secos.
A diferencia de los dulces normales, son sanos:
- no sobrecargan el organismo con azúcar;
- proporcionan energía sin picos de glucosa;
- ayudan al cerebro, la digestión y la inmunidad;
- ayuda a mantenerse saciado durante más tiempo.
La respuesta a los niveles de azúcar en sangre no es la misma para todo el mundo. Factores como la edad, los patrones de sueño, el horario de las comidas y la salud metabólica general pueden afectar a la forma en que el cuerpo responde al postre.
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