No hagas esto con una lata abierta: no tienes ni idea de cómo se estropeará el sabor de la comida

Foto: de fuentes públicas

Una lata abierta pierde rápidamente sus propiedades de sabor y aroma

Preparar una pasta o una ensalada rara vez requiere utilizar todo el contenido de una lata. A menudo, las sobras se meten simplemente en el frigorífico en su envase original para evitar que se estropeen. Una solución cómoda, pero no del todo segura: este método de conservación puede repercutir negativamente en el sabor del producto y en su calidad. Mucha gente subestima los riesgos y desconoce las verdaderas razones por las que no debe hacerse.

Una vez abierta la lata, su contenido entra en contacto con el oxígeno y comienza una reacción con el metal del recipiente. La mayoría de las latas están hechas de acero recubierto de una fina capa de estaño. Los alimentos ácidos -tomates, piñas, encurtidos- interactúan especialmente rápido con el metal, lo que puede cambiar la composición química del alimento. Aunque pequeñas dosis de metales no suponen una amenaza grave, el consumo a largo plazo de este tipo de alimentos es indeseable.

Revestimiento interno y BPA

Para evitar el contacto del metal con los alimentos, las latas tienen un revestimiento interno de resina epoxi que puede contener bisfenol A (BPA). Cuando la lata se almacena abierta, especialmente con alimentos ácidos, el revestimiento puede dañarse y el BPA puede liberarse en el alimento. Aunque se han establecido niveles aceptables, esto supone un riesgo potencial para la salud.

Deterioro del sabor y el aroma

Una lata abierta pierde rápidamente sus propiedades de sabor y aroma. El oxígeno desencadena procesos de oxidación que destruyen los compuestos sensibles responsables del sabor y el olor. El maíz puede adquirir un sabor metálico, la fruta en conserva puede perder su jugosidad. Esto se nota sobre todo en los productos de sabor delicado.

Pérdida de nutrientes

El contacto con el aire provoca la destrucción de vitaminas (especialmente las vitaminas C y B) y antioxidantes. Las grasas de los alimentos enlatados, como el pescado, pueden oxidarse y formar compuestos indeseables.

Contaminación bacteriana

Una vez abierto, el tarro pierde su esterilidad. El aire, una cuchara o un cuchillo pueden introducir bacterias. La refrigeración sólo ralentiza su crecimiento, pero no las detiene. Almacenar los alimentos en metal después de abrirlos aumenta el riesgo de deterioro e intoxicación alimentaria.

Cómo conservar correctamente los restos de conservas

  1. Elección del recipiente: Utilice recipientes de vidrio con tapas herméticas. El vidrio no reacciona con el producto, no absorbe olores y no altera el sabor. Si no dispone de recipientes de vidrio, utilice recipientes de plástico aptos para alimentos y sin BPA.
  2. Herméticos: los envases herméticamente cerrados minimizan el contacto con el oxígeno, preservan la frescura, el sabor y el contenido nutricional del producto y evitan la proliferación bacteriana.
  3. Caducidad: incluso en el envase correcto, los restos de conservas no pueden conservarse más de 2-3 días en el frigorífico.

Guardar las latas abiertas en el frigorífico parece cómodo, pero los riesgos para el sabor, el valor nutritivo y la salud hacen que este método no sea aconsejable. Seguir unas sencillas normas de conservación ayudará a mantener los alimentos frescos y seguros.

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