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Nieve en el invernadero: consejos útiles o trabajo inútil
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Hacia el final del invierno, a menudo se observa una actividad especial en las parcelas de las dachas: los propietarios de los invernaderos introducen la nieve en las estructuras con cubos y carretillas. Para muchos jardineros, esto se ha convertido en una tradición arraigada o en una etapa obligatoria de la preparación para la temporada. Sin embargo, conviene saber qué aporta este ritual invernal y si siempre favorece la futura cosecha.
Por qué simular la precipitación natural en el invernadero
En un huerto al aire libre, la nieve funciona como un manto natural: evita que el suelo se congele en exceso y se convierte gradualmente en agua en primavera, nutriendo las raíces. Dentro de un invernadero, este proceso se detiene. El techo no deja pasar los copos de nieve y el suelo permanece «desnudo». Por tanto, el aire helado le extrae rápidamente toda la humedad restante, convirtiendo la tierra fértil en polvo seco y muerto.
Al introducir la nieve a mano, el propietario prácticamente devuelve al invernadero su régimen de humedad natural. Esto no sólo es importante para la humedad, sino también para la limpieza del suelo. El agua de deshielo, por su estructura, es mucho más limpia que la que fluye del grifo o del pozo, porque está casi libre de sales y metales pesados. Cuando esa nieve «limpia» se derrite, atraviesa el suelo y arrastra los residuos de productos químicos y fertilizantes minerales que se han acumulado en él durante el último año.
Cuándo el quitanieves da los máximos resultados: en qué condiciones
Hay indicios concretos de que el esfuerzo invertido en el volteo de la nieve beneficiará realmente a las futuras cosechas. Este método resulta ventajoso en los siguientes casos.
- En primer lugar, es indispensable para el trabajo activo con productos orgánicos. Si colocas compost, estiércol o recortes de hierba en los bancales durante la preparación del otoño, el agua de deshielo iniciará el proceso de convertirlos en abono. Las bacterias útiles necesitan un entorno húmedo para empezar a procesar los residuos orgánicos. Gracias a la nieve, este proceso se inicia mucho antes, y para cuando se plantan las plántulas, el suelo es lo más nutritivo posible.
- En segundo lugar, la nieve favorece la activación de los fertilizantes minerales. Los gránulos aplicados al suelo en otoño permanecen inmóviles en el suelo helado. El agua de deshielo actúa como transporte: disuelve gradualmente estos oligoelementos y los lleva a las profundidades del suelo, exactamente donde se formará el sistema radicular de las plantas. Como resultado, los tomates o los pimientos reciben un cóctel de nutrientes preparado inmediatamente después de la plantación.
- En tercer lugar, la nieve sirve como indicador natural de la salud del suelo. Si aparecen lombrices en la superficie de un lecho húmedo tras el deshielo, es la mejor confirmación de que el suelo está vivo. La presencia de lombrices indica una buena estructura del suelo y su plena disposición para el inicio de una nueva temporada de dacha.
Tres situaciones en las que la deriva de la nieve puede dañar futuros cultivos
A pesar de los beneficios obvios, hay condiciones en las que humedecer la nieve adicionalmente será un error. Es importante tener en cuenta las condiciones del lugar y del suelo para evitar crear un problema en lugar de ayudar.
- La primera situación se aplica a los invernaderos situados en zonas bajas o en suelos arcillosos pesados. Si el agua ya queda atrapada en la superficie en primavera, formando charcos, las derivas adicionales no harán sino agravar la situación. Un exceso de humedad convertirá los arriates en un auténtico pantano. En un entorno así, las raíces de las futuras plantas sufrirán por falta de oxígeno, y los hongos empezarán a multiplicarse activamente en el propio invernadero.
- El segundo riesgo se da en los arriates excesivamente abonados con nitrógeno desde el otoño. La combinación de mucha humedad y abono nitrogenado estimula a las plantas al llamado «engorde». En lugar de formar frutos, los tomates o los pimientos empezarán a desarrollar un espeso follaje verde. Además, grandes volúmenes de agua de deshielo pueden simplemente lixiviar el potasio y el fósforo del suelo, elementos críticos para una buena floración y cuajado.
- El tercer caso afecta a los propietarios de invernaderos herméticos que no pueden organizar una ventilación regular. Tras el deshielo de una gran cantidad de nieve, la humedad en el interior de la estructura aumenta rápidamente hasta niveles críticos. Sin una ventilación adecuada, aparece moho en las paredes de la estructura y directamente en el suelo. Estos patógenos atacan a las plántulas jóvenes en las primeras semanas tras la plantación, lo que puede provocar la muerte de las plantas.
Cómo evaluar la viabilidad de la innivación: tres parámetros clave
Antes de coger la pala y llenar el invernadero de nieve, debes analizar detenidamente las características individuales de tu parcela. Esto te ayudará a saber si tal procedimiento aportará beneficios o sólo añadirá molestias innecesarias.
- El primer factor importante es la ubicación geográfica de la estructura y la estructura del terreno. Si tu invernadero está en una colina y el suelo tiene una composición arenosa, pierde humedad muy rápidamente. En este caso, la cubierta de nieve es simplemente necesaria para revitalizar los lechos. En las tierras bajas, donde el suelo suele ser pesado y húmedo, las precipitaciones adicionales crearán agua estancada, que sólo dañará las futuras plantaciones.
- El segundo parámetro se refiere a la composición de los abonos que hayas utilizado antes. Si aplicaste generosamente materia orgánica al suelo en otoño, la nieve será un ayudante ideal para su transformación. Sin embargo, si el suelo entró en invierno agotado y vacío, el agua de deshielo no encontrará nutrientes que activar. En tal situación, puede incluso hacer daño al lixiviar las escasas reservas de microelementos útiles que quedan en el suelo.
- El tercer factor es el historial sanitario de tus arriates. Es necesario recordar si el año pasado las plantas enfermaron de phytophthora o de oídio. Como a los agentes causantes de estas enfermedades y a las esporas de los hongos les encanta un entorno húmedo, un exceso de nieve les proporcionará las condiciones ideales para pasar el invierno. El exceso de humedad dará entonces a la infección la oportunidad de atacar a las nuevas plántulas con doble vigor al comienzo de la temporada.
Métodos alternativos de revitalización del suelo
Si la nieve no es adecuada para el invernadero, puedes utilizar otros métodos. Por ejemplo, preparar agua de deshielo en barriles y verter los lechos manualmente, controlando el volumen. También es eficaz la siembra de sideratos (mostaza, avena o phacelia) en otoño – sus raíces aflojan el suelo, y los restos de las plantas se convierten en alimento en primavera. Además, la aplicación de biopreparados con bacterias vivas en suelo húmedo ayudará a suprimir los patógenos sin crear un «pantano» innecesario.
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