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El secreto del auténtico caldo de pollo reside en la elección de la carne, el tiempo de cocción y los aditivos adecuados
El caldo de pollo gusta y se cocina en muchos países. No sólo es una base para sopas, sino también una bebida útil, sobre todo durante los resfriados: se digiere fácilmente y calienta.
Pero para preparar un caldo realmente sabroso y útil, hay que enfocar sabiamente la elección de los productos y el proceso de cocción. Averigüemos cómo y cuánto cocer el caldo de pollo para obtener los mejores resultados.
Cómo cocinar el caldo de pollo – todo lo que necesitas saber
Para obtener un caldo sabroso es importante elegir buena carne. Lo mejor son las partes del pollo con hueso: espaldas, alas, cuellos, muslos. Dan al caldo un rico sabor a carne. Si sólo hay pechuga, el caldo será ligero, pero no tan rico.
Para hervir el pollo, ponlo primero en agua fría y caliéntalo lentamente. De esta forma, los nutrientes y sabores se transfieren gradualmente de la carne al agua, haciendo que el caldo sea más rico.
El tiempo de cocción depende de la parte del pollo:
- Pechuga – 30-40 minutos.
- Muslos y piernas – 40-120 minutos.
- Huesos y pollo para sopa – hasta varias horas para un sabor más intenso.
La elección también determina cuándo salar el caldo de pollo: debe hacerse aproximadamente media hora antes del final de la cocción. De este modo, la sal se distribuirá uniformemente. Pero algunos cocineros aconsejan cocer antes sin sal, para no salar en exceso, sobre todo si el caldo va a ir a una sopa.
Caldo de pollo – receta para diferentes ocasiones
Para prepararlo, pon los trozos de pollo en una cacerola grande y llénala de agua fría hasta cubrirlos. Llévelo a ebullición y no olvide quitar la espuma: si no lo hace, el caldo puede tener un olor desagradable.
A continuación, introduce las verduras, baja el fuego y cuece a fuego lento durante 1-2 horas (dependiendo de la parte del pollo). De las verduras, se suelen echar cebollas y zanahorias, y a veces también apio y raíz de perejil.
Antes de hervir el caldo de pollo, media hora antes de que esté listo, se sala y se echan las especias. Una hoja de laurel y granos de pimienta serán suficientes, pero si se desea, también se puede poner ajo, tomillo o algunas hierbas secas. Lo principal es no pasarse, para que no se pierda el sabor del pollo.
Las hierbas frescas, como el perejil, el eneldo o el tomillo, deben añadirse al final de la cocción o ya en el plato, para que se mantengan frescas y no se ablanden.
Cómo hervir caldo de pollo para un enfermo
El caldo de pollo suele administrarse para los resfriados y la gripe porque es fácil de digerir y ayuda a la recuperación.
En otras palabras, para el paciente, el caldo de pollo es importante únicamente como fuente de nutrientes, y debe ser fácil de digerir. Por lo tanto, lo principal es no sobrecargar el estómago con grasa.
La peculiaridad de cómo cocinar caldo de pollo cuando se tiene un resfriado o gripe es escurrir la primera agua. Después de hervir el pollo durante unos cinco minutos, hay que escurrir el caldo. Con ello saldrá el exceso de grasa y los posibles aditivos que pudiera haber en la carne, lo que hará que el líquido sea lo más útil posible.
